DEL NARCISISMO A LA ADORACIÓN DEL CUERPO

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Marie-Hélène Brousse

Adelanto de la conferencia inugural

Un poco de historia

Uno de los primeros que escribió sobre la imagen del cuerpo fue el psicólogo francés Henri Wallon en 1931 en el libro “Les origines du caractère chez l’enfant” aunque Lacan atribuyó su descubrimiento a James Baldwin1. Se trata de una pequeña experiencia: Un niño frente a un espejo sobre el cual se ha hecho una pequeña mancha, en lugar de borrar la mancha sobre la superficie del espejo, la borra directamente en su propio cuerpo. Lacan en 1936 en el Congreso de Marienbad desarrolla la importancia de esta primera imagen del cuerpo2. A diferencia de los animales, en el pequeño ser hablante no hay narcisismo primario, el narcicismo humano es siempre secundario.

El segundo punto que hay que enfatizar se encuentra en la última enseñanza de Lacan porque no se puede mencionar la dimensión de lo imaginario en el ser hablante sin tomar en cuenta las dos otras dimensiones fundamentales para los humanos que son lo real y lo simbólico. En la dimensión de lo real, en relación con la reproducción, se encuentran solo dos sexos, masculino o feminino, dos órganos el pene y la vagina. Pero el cuerpo no es el organismo porque no hay cuerpo humano sin la dimensión de lo imaginario, narcisismo secundario, y no hay cuerpo sin la dimensión de lo simbólico, del lenguaje.

Cuerpos adorados

Entonces, desde las pinturas rupestres que nos quedan, los cuerpos están presentes en la cultura bajo la forma del arte. Si bien hay culturas que no representan imágenes del cuerpo, como la cultura judía y musulmana, desde el arte griego y latino los cuerpos están presentes bajo una forma generalmente idealizada en esculturas de divinidades. Pero en el cristianismo el cuerpo también está presente en el nuevo testamento de la biblia:3 bajo la forma de la consagración del pan y del vino. ¿Una huella, una marca del cuerpo? En el último Congreso de la AMP, Jacques-Alain Miller enfatizó el lazo entre comer y mirar, a partir del uso de la palabra “devorar”, porque se dice una “mirada devorante”. El objeto oral tiene une relación con el objeto mirada.

Hoy en día, con la posibilidad que da a cada uno el teléfono móvil de producir y enviar imágenes, con el cine, con la televisión, vivimos más que nunca en una epidemia de imágenes y, sobre todo, imágenes de cuerpos.

Si nos remitimos a la etimología, es a partir del siglo XIV —cuando aparece la palabra aouren, que significa “adorar, rendir culto divino, inclinarse ante”— que el cuerpo retoma la fuerza que había tenido en la antigüedad grecorromana. Esta palabra proviene del latín adorare, que significaba “dirigirse formalmente a alguien, suplicar, rezar, pedir con insistencia, venerar”.

¿Y el psicoanálisis —me diréis—, qué lugar ocupa en este mundo de organismos, cuerpos e imágenes? Se orienta hacia el lenguaje y la palabra, pues sin el lenguaje y la palabra no es posible ninguna imagen. Esa es la lección que nos enseña la diferencia entre el narcisismo del ser-de-palabra y el del mundo animal. En el ser hablante solo existe un narcisismo secundario, y es esa condición la que convierte al cuerpo en un objeto a que puede ser adorado. Con la epidemia de imágenes que caracteriza nuestra era, junto con los progresos de las ciencias y el aumento de la duración de la vida, se anima a todos a adorar su propio cuerpo: tatuajes, cirugía estética en plena expansión, implantes, modificación de los labios, pestañas…

Una pequeña referencia a Freud para terminar. En su texto sobre “El chiste y su relación con el inconsciente”, relata el caso de un casamentero que, para persuadir a un cliente de que se casara con una mujer, dice de ella que es semejante a la Venus de Milo, arquetipo de la belleza del cuerpo y adorada como tal. Añade, sin embargo, que al igual que a la Venus de Milo, le falta un brazo y es muy anciana...

Estas jornadas de la ELP nos permitirán hacer un balance sobre el lugar del cuerpo y del narcisismo hoy, tal como nos lo enseña la actualidad de la clínica analítica, es decir, a partir de la singularidad de cada caso.

mariehbr2@gmail.com

 

Notas:

  1. Lacan, J., “El estadio del espejo como formador de la función del yo [je] tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica”, Escritos 1. Siglo XXI, México, 2009, pp. 99-105.

  2. Ibid.

  3. Mateo 26:26-29 (BFC): Durante la cena, Jesús tomó pan y, tras dar gracias a Dios, lo partió y se lo dio a sus discípulos; les dijo: “Tomad y comed esto, que es mi cuerpo”. A continuación, tomó una copa de vino y, tras dar gracias a Dios, se la dio diciendo: “Bebed todos de ella, pues esta es mi sangre, la sangre que sella la alianza de Dios y que se derrama por muchos, para el perdón de los pecados”.

 

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