PRESENTACIÓN DE LAS XXV JORNADAS DE LA ELP
“CUERPOS ADORADOS”

Foto Lidia Ramirez

Lidia Ramírez

La propuesta del Consejo de la ELP con el sintagma “Cuerpos adorados” hace diana en nuestra época en la que la fascinación por el cuerpo, por la imagen del cuerpo, deja atrás el miedo, el horror y el pasmo al cuerpo que vemos por otra parte, aparecer en nuestras consultas. Por tanto, se abre un panorama muy amplio respecto de lo que los sujetos hacen hoy con su cuerpo.

En el punto de partida de “Cuerpos adorados”, resuena la clase del 13 de enero de 1976 del Seminario 23 donde Jacques Lacan articula el término “adoración” con su neologismo parlêtre. Junto a su fórmula “el parlêtre adora su cuerpo porque cree que lo tiene”1 vemos aparecer expresiones que no son muy comunes en Lacan como “amor propio”, “mentalidad”, “consistencia mental” …

¿Cómo articular el singular del cuerpo que el parlêtre adora, con el plural de cuerpos adorados? ¿Desaparece el parlêtre en este mismo movimiento de pluralización de los cuerpos?

¿Qué es lo adorado en Cuerpos adorados? ¿es la consistencia de tener un cuerpo al mismo tiempo que se rechaza que en realidad eso es solo una creencia?

¿Se adoran en los Cuerpos adorados la unidad de la imagen de su cuerpo y se rechaza que esa unidad está hecha de fragmentos?

¿Adoran su rostro y olvidan las muecas de lo real del paso de la vida?

¿Cuál será para los cuerpos adorados el estatuto del cuerpo del otro?

Algunos ejemplos de la actualidad

Sergio Bernal es un joven bailarín que está ofreciendo un espectáculo en Barcelona que se llama Rodin. En él da vida a las esculturas de Augusto Rodin, “el escultor de las emociones” y pone en escena algo a lo que Lacan se refiere en El Seminario 23 “nos sorprende que haya algo donde el cuerpo ya no sirva como tal – es la danza-. Esto permite escribir de manera distinta el término condanzación”.2 Para Sergio Bernal el cuerpo es algo que vamos esculpiendo a lo largo de la vida.

Braden Peters otro joven, esta vez estadounidense, conocido por el nombre que le ha dado fama, Clavicular, lo que propone es cincelar el cuerpo, es decir, transformarlo a base de golpes para conseguir el rostro perfecto con el que obtener un capital facial.

Adrián Bertrán es un joven diseñador gráfico de Huesca al que le encargamos una imagen que diera cuenta de “cuerpos adorados”. Él nos presentó un objeto, un busto, que nos sorprendió y que de entrada, no nos encajó. Sí nos pareció interesante que reflejara el barro como material del que estaba hecho y nos interesó la perfección de los rasgos de la cara.

La decisión de este diseñador para defender el estatuto del objeto busto como imagen de “cuerpos adorados” nos sedujo. Escuchamos su defensa de la importancia del busto en el arte clásico como una representación del cuerpo y del poder de aquel a quien representaba. No sabemos si esta seducción hubiera sido tal si no tuviéramos presente las recomendaciones de Freud y Lacan de que el artista siempre nos lleva la delantera.

Lo pétreo de este objeto nos recordó el texto de Miller “Biología lacaniana” donde cuenta la historia de un poeta que lee en las ruinas del coliseo romano un libro de Tácito sobre la historia de Roma. Resulta que, mientras este poeta lee, descubre que sobre una de las piedras en las que está sentado y en la que está escrito el nombre “Augusto”, un lagarto toma plácidamente el sol. Este lagarto, del que destaca su pereza en contraste con las heroicidades y las brutalidades de las costumbres romanas, representa un acontecimiento de vida frente a las muertes relatadas y petrificadas en el nombre escrito.

En nuestro trabajo sobre la imagen de las Jornadas nos dimos cuenta de que a la perfección de la imagen le faltaba “la mueca” del paso por la vida. Lo que Jacques-Alain Miller ha llamado “la representación de la mueca”, así que empezamos a animar esta imagen delicadamente conducidos por el diseñador. La desestabilizamos, la resquebrajamos, la abrillantamos, hicimos que explotara una parte y dejamos que se vieran los restos; finalmente la cubrimos en parte con un velo, de hecho, aplicamos el “esquema del velo” que como explica también Miller, “hace algo de lo que en realidad no es nada”.3

Nos parece haber reflejado que el estatuto del cuerpo como objeto queda representado en esta imagen y que “cuerpos”, en plural, queda del lado de la escritura.

¿Será que buscan escrituras4 los “cuerpos adorados”?

Pliegues

Leemos en “Lituratierra” que “el sujeto está dividido como por doquier por el lenguaje, pero uno de sus registros puede satisfacerse con la referencia a la escritura y el otro con la de la palabra […] El primero es pliegue siempre listo a acoger el goce, o al menos, a invocarlo con su artificio”.5

Hemos tomado esta referencia para nombrar el boletín digital de nuestras Jornadas, para alojar en él también los pliegues del lenguaje, nuestros escritos y nuestras producciones, todo aquello que inspire el trabajo de investigación al que estas Jornadas nos convocan.

La idea de que podamos estar ante un nuevo imaginario nos sugiere otra pregunta ¿Será que estamos en un momento en el que los poderes de la imagen reducen los poderes de la palabra?

Si así fuera, ¡recomencemos! Es el espíritu del psicoanálisis lacaniano. Sigamos las pistas que van del inconsciente de Freud al parlêtre de Lacan y tengamos en cuenta que si bien la imagen puede reinar, “el secreto de la imagen es la castración”,6 esta es la guía que nos ofrece Miller en su curso Silet y que nos permite pensar si en los” cuerpos adorados” no se libra una batalla entre narcisismo y castración.

Hoy, en esta velada que da cuenta de los trabajos preparatorios tenemos muchas preguntas, disponemos de los discursos que nos han legado Freud y Lacan para nada agotados, más bien se trata de poder acercarse a los lugares a los que ellos llegaron.

Con nuestros conceptos y con la tierra firme de nuestra práctica clínica, como dijo Miller en la presentación del próximo Congreso, abrimos pistas para poner al debate lo que se pone en juego lo que hay y lo que no hay en “Cuerpos adorados”.

Muchas gracias.

Lunes 18 de mayo de 2026, lidiaramirez.psi@gmail.com

 

Notas:

  1. Lacan, J., El Seminario, libro 23, El Sinthome (texto establecido por Jacques-Alain Miller). Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 64.

  2. Ibid., p. 152.

  3. Miller, J-A., Silet. Paidós, Buenos Aires, 2025, p. 379.

  4. Laurent, É. y otros, Cuerpos que buscan escrituras. Paidós, Buenos Aires 2014.

  5. Lacan, J., “Lituratierra”, Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 28.

  6. Miller, J-A., Silet. Op. cit., p. 372.

 

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