CITAS
«La estructura fundamental, central, de nuestra experiencia, pertenece propiamente al orden imaginario. E incluso podemos percibir hasta qué punto esa función es ya distinta en el hombre de lo que es en el conjunto de la naturaleza.»
Lacan, J., El seminario, libro 2, El Yo en la teoría de Freud y en la técnica Psicoanalítica (texto establecido por Jaques-Alain Miller). Paidós, Buenos Aires, 2008, p. 62.
«Es para no perderlo, ese salto del sentido, que he anunciado ahora que hay que mantener que el hombre tiene un cuerpo, o sea que habla con su cuerpo, dicho de otro modo, que parlêtre por naturaleza.»
Lacan, J., ‘‘Joyce El Síntoma’’, Otros Escritos. Paidós, Buenos Aires, 2018, p. 592.
«El hombre se identifica con su imagen, pero eso no le impide poder corregirla, ponerla de moda, o en el modo en que la quiera.»
Miller, J.-A., El ultimísimo Lacan. Paidós, Buenos Aires, 2020, p. 141.
«Porque no siempre el odio lleva a la violencia. Situemos primero al odio partiendo de Freud y su concepto de Ausstossung, de expulsión fuera del sujeto. Para él allí está el origen de esta pasión, que es primera y que se debe a la temprana expulsión de lo displacentero. Se expulsa un goce que es propio y se localiza fuera. En ese sentido el hombre siempre está fuera de su goce. De allí que más tarde, el encuentro con ese goce localizado en otro genere un odio al distinto, al extranjero, al punto de querer exterminarlo. Podríamos llamarlo “voluntad de altericidio”. Es un querer exterminar al semejante que aparece como portador de un goce radicalmente distinto al propio, pero en realidad es la localización en un semejante del propio goce rechazado y desconocido por el sujeto. Eso lo transforma en amenazador y, por lo tanto, a ser eliminado.»
Stiglitz, G., “¿Cómo hacer escuchar lo que se rechaza?”. Freudiana 88, 2020, p. 95.

«Un anillo no es esa cosa puramente abstracta que constituye la línea de un círculo. Para que todo esto sea pensable, todavía falta que le demos cuerpo a este círculo, es decir, consistencia, que lo imaginemos sostenido por algo físico. Y entonces volvemos a encontrar esto, que solo se pien-sa el cuerpo.»
Lacan, J., El Seminario, libro 23, El sinthome (texto establecido por Jacques-Alain Miller). Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 81.
«Bricolaje […] Esta palabra “designa lo que cada quien inventa, aquello con lo cual cada uno se abre su propio camino, por más que éste sea un desvío; el bricolaje, así definido, se opone al formateo de lo que se consideraría válido para todos. Es lo contrario de la solución única y universalizante, a la cual habría que ajustarse so pena de ser considerado como anormal”.
Deffieux, J.-P., La clínica del presente con Jacques Lacan. Grama, Buenos Aires, 2025, p. 39.
«En este cuerpo ocurren cosas imprevistas, cosas que se escapan —como en el ejemplo que merece ser princeps en esta cuestión que retomé de Freud y de su famoso “La perturbación psicógena de la visión…” —, que son los acontecimientos y que le dejan huellas desnaturalizadoras, disfuncionales.
Quizá para precisar esta definición del acontecimiento del cuerpo podría decirse que es una condensación. De hecho, se trata siempre de acontecimientos discursivos que dejaron huellas en el cuerpo, que lo perturban y producen síntomas en él, pero solo en la medida en que el sujeto en cuestión sea apto para leer y descifrar esas marcas. Y es que finalmente esto tiende a reducirse a que el sujeto encuentre los acontecimientos con los que se trazan sus síntomas.»
Miller, J.-A., La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica. Paidós, Buenos Aires, 2003, p. 373.

«El principal ejemplo de pieza suelta en psicoanálisis, que es el falo, ese órgano fálico que, como pieza separada del cuerpo, deviene significante. La significantización del falo depende de la lógica del bricolaje. (…) Vale para toda operación de significantización (…) esta operación se apropia de una pieza suelta para elevarla a la dignidad del significante.»
Miller, J.-A., Piezas sueltas. Paidós, Buenos Aires, 2013, p. 17.
«Una vez eliminado de la pieza suelta su uso natural, ella se presta a otros usos ocasionales para los cuales no estaba hecha. Esa práctica de bricolaje es un proceso, un procedimiento fundamental.»
Miller, J.-A., Piezas sueltas. Paidós, Buenos Aires, 2013, p.14.

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