«Que lo que…
«Que lo que Freud localizó como sexualidad haga agujero en lo real es lo que se palpa por el hecho de que, ya que nadie se las arregla bien con eso, no se preocupan más.»
Lacan, J., “Prefacio a El despertar de la primavera”,
Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 588.
Cuando Lacan escribe este prefacio a “El despertar de la primavera” encuentra en la obra de Wedekind una anticipación notable del descubrimiento freudiano. El despertar al amor y a la sexualidad no aparece allí como el acceso progresivo a un saber sobre el sexo, sino como el encuentro con aquello que escapa al saber. La pubertad pone al sujeto frente a una experiencia inédita para la que no dispone de orientación suficiente.
La expresión “agujero en lo real” nombra precisamente ese punto de imposibilidad. Lo que Freud localizó como sexualidad no encuentra una inscripción plena en el sentido ni puede ser absorbido por los ideales, las identificaciones o los conocimientos disponibles. La irrupción puberal confronta a cada uno con una dimensión del goce que excede las coordenadas que habían organizado hasta entonces su mundo. En este sentido, la metamorfosis de la pubertad no designa solamente una transformación corporal, sino una conmoción subjetiva producida por el encuentro con un real nuevo.
La actualidad ofrece múltiples recursos para responder a ese encuentro: clasificaciones, identidades, imágenes, protocolos o saberes especializados sobre el cuerpo. Sin embargo, ninguno logra cancelar completamente aquello que hace agujero. Si la pubertad continúa siendo un momento decisivo es porque vuelve a poner en juego, para cada sujeto, la necesidad de inventar una respuesta singular allí donde no existe una solución universal.
La orientación que se desprende de esta cita resulta especialmente valiosa hoy. Frente a la tentación de suturar rápidamente la falta de saber con sentidos ya establecidos, el psicoanálisis apuesta por alojar el tiempo necesario para que cada uno encuentre su manera de arreglárselas con ese real. Es en ese trabajo de invención donde la metamorfosis puberal adquiere toda su dimensión subjetiva.
