El malentendido
«El fenómeno de la vida permanece en su esencia completamente impenetrable, sigue escapándosenos más allá de lo que hagamos.”1
J. Lacan (1955)
Hay una referencia en este Eje Acontecimiento, que me interesa: “Lo que el hombre sabe hacer con su imagen […] permite imaginar la manera en que se desenvuelve con el síntoma”.
Antes de volver sobre el síntoma y el cuerpo como Lacan lo desarrolla en el Seminario 24, creo esencial citar algunos puntos, luminosos, que introduce J.-A. Miller en su clase sobre biología lacaniana de su curso La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica. En mi opinión, tenemos ahí una orientación fundamental sobre la última enseñanza de Lacan. Es un texto en el que encontramos el por qué Lacan puede autorizarse a decir que la biología freudiana no es una biología cuando en sus primeros capítulos de El Seminario, Libro 2, El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica2 pone de relieve que la biología freudiana es, en primer lugar, una energética y, por tanto, no es una biología. Adolece de la unidad que existe en el animal entre el cuerpo y el ser, y que no existe en el ser hablante, entendamos en el sentido de no tener un programa que la gobierne. Entonces, podríamos decir, por lógica, que biología y acontecimiento no tienen la misma naturaleza. El término francés para acontecimiento, événement, proviene del latín ad-venir y responde al encuentro como imposible que acontece en un cuerpo que goza. J.-A. Miller en este mismo artículo dice que el acontecimiento es una condensación de un discurso que deja huellas en el cuerpo, huellas que perturban el cuerpo del ser hablante.
En 1972 en Aún, continúa J.-A. Miller, Lacan formula lo que podría pasar por el concepto analítico de la vida y que parece definir la vida por el goce. “No sabemos qué es ser vivo, salvo solamente que un cuerpo se goza”.3
Imagen de cuerpo, ser hablante
Pero ¿qué es un cuerpo? En su primera enseñanza Lacan formula la equivalencia del cuerpo y lo imaginario, pero no es en la imagen, reflejada en el espejo o en el semblante, que el cuerpo propio logra una unidad que la biología no le proporciona. Este cuerpo imaginario es soporte del yo mientras que el estatuto de sujeto implica la relación al Otro y al lenguaje. Si como dice Lacan en el animal hay unidad entre el ser y el cuerpo, no es el caso en el ser hablante ya que el cuerpo hablante es del orden del tener, no del orden del ser. Si esta afinidad de lo imaginario con el cuerpo es una constante en la enseñanza de Lacan, la dimensión del goce acaba por separarse y situarse en lo real. En 1976 en el Seminario 24, Lacan propone una nueva orientación del inconsciente que define como “l’une bevue, un malentendido”, “un acte manqué”, “un mot d’esprit” que se soporta de la lalengua, en la que se reconoce. El ser hablante en su correlación a cada uno su lalengua, se apoya desde otro lugar que el Otro, tesoro de significantes, un lugar del Otro inconsistente, agujereado. La identificación es una cuestión de lenguaje y en el psicoanálisis, la identificación pasa por el conjunto de la cadena significante, pero al hablar cada uno una lengua diferente, la ley simbólica, en la que podría encontrar un ordenamiento, se borra y lo que aparece es une-bévué4, un malentendido, una equivocación, un trazo, que en su particularidad apunta al goce de un imposible de decir.
“El sujeto se articula así con esta equivocación que es también visión, percepción, mediante una creencia y no una identificación”5 dice Eric Laurent. En efecto, la relación del sujeto al goce no se considera a partir del punto de vista simbólico, es decir, desde la interdicción y la transgresión, sino desde el punto de vista de lo real, desde la irrupción del goce y del agujero que tal irrupción produce. Pero ahí donde la interdicción que viene del Otro ya no opera, lalengua de cada uno y el malentendido quedan.
Acontecimiento de cuerpo
“El síntoma es un acontecimiento del cuerpo […] esta definición es necesaria, inevitable, y sin duda hizo falta “Inhibición, Síntoma y Angustia”, la obra de Freud, para que se volviera evidente, dado que el síntoma constituye como tal un goce o, en términos freudianos, una satisfacción sustitutiva de una pulsión”.6
Vemos como en la última enseñanza de Lacan, el síntoma organiza el mundo de las pulsiones más allá de la creencia en el semblante que es la creencia en el padre.
Notas:
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Citado en Miller, J.-A., La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica. Paidós, Buenos Aires, 2003, p. 299. ↑
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Lacan, J., El Seminario, libro 2, El yo en la Teoría de Freud y en la teoría psicoanalítica (texto establecido por Jacques-Alain Miller). Paidós, Buenos Aires, p. 43. ↑
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Miller, J.-A., La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica. Op. cit., p. 301. ↑
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bévué en francés acentúa el ver (vue) ↑
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Laurent, E., El reverso de la biopolítica. Grama, Buenos Aires, 2016, p. 77. ↑
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Miller, J.-A., La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica. Op. cit., p. 335. ↑
