Absentismo escolar

Desde la institución sanitaria se ha visto un aumento de casos en los que los adolescentes dejan de ir a clase. Algunos llegan a la consulta tras 3 años de inasistencia. De momento, los casos que hemos tenido han sido en los cursos de la enseñanza secundaria obligatoria. No han sido casos en donde haya una desconexión grave con el otro como en los japoneses de los Hikikomoris, ni una situación de bullying grave o situación similar que haya desencadenado este absentismo, o de un bloqueo en sí con el saber. Mi pregunta es si lo que se pone en juego es un rechazo, un no a lo institucional en sí, al tipo de estructura que el sistema educativo ofrece en la actualidad a los adolescentes.

Sin entrar en detalle en la situación actual social, sí me parece oportuno comentar que hace no mucho tuvimos que confinarnos y las clases se pasaron al formato online. Antes, uno no se planteaba el faltar a clase excepto ante una enfermedad. Considero que esto abrió la puerta a pensar que esto ahora sería posible sin una enfermedad.

Por otro lado, impera el discurso neoliberal. Violeta Nuñez1 nos clarifica que “Los objetos se suceden unos a otros, unos sobre otros, sin dejar huella. Los contenidos que se dan en las clases, por tanto, son usables, descartables”.

Recalcati en uno de sus libros, nomina a la escuela actual como “escuela-narciso”.2 Un sistema donde prima el rendimiento, la autoevaluación, los protocolos, las competencias, la homogeneización del alumnado y del profesorado. Se valora y se enseña el saber resolver problemas en lugar de saber plantearlos. Una escuela “donde cada vez es más difícil encontrar la diferenciación simbólica de los roles.3 Es una escuela que en los últimos años ha ordenado incluso los recreos y tiempos libres de los niños y adolescentes. Esto comenzó a hacerse durante el confinamiento y se ha mantenido. Se deja de lado la comprensión de ante quién están dando clase, en qué momento se encuentran. Se ha malentendido lo que significa estructurar, limitar, la autoridad.

Es una escuela del imperativo al estudio y de la vigilancia/control. Una escuela que se muestra ante los demás como completa, sin falta. Donde la desconfianza y la no responsabilización están en el núcleo de las relaciones.

El espacio escolar tiene un valor muy grande para los menores y se está desdibujando su principal valor: “la función estructurante de la educación”.4 Lo beneficioso de la institución educativa es posibilitar a los niños y adolescentes el tener encuentros con otros mundos, más allá de la burbuja familiar. Algo de vital importancia para los adolescentes.

Ante este absentismo que les aleja de esta función que tiene la escuela, ¿cómo se las podrán arreglar estos adolescentes con su cuerpo, con el otro, con su deseo?

Me viene a la cabeza uno de los casos que atiendo, en el que el paciente estuvo unos tres años sin asistir al colegio. Para el colegio en el que estaba matriculado empezó a surgir el problema en el momento en el que volvió a acudir a las clases. El primer día que retomó las clases, le señalaron que fue sin el uniforme puesto. Cuando había un robo, él era el señalado. Daban por hecho que estaba en una banda a pesar de que no era así. Le hicieron firmar un contrato sin contar con la familia en el que si no cumplía con la asistencia marcada, se le expulsaría. Se decidió y se apoyó que cambiara de colegio.

En el siguiente colegio, la posición del director y del tutor fue muy distinta y el adolescente lo captó al vuelo. Con la idea de explicarle las cosas que debería de haber dado en los años en los que no tuvo clases, le ofrecieron a él y a la novia que estaba en su clase pasar más tiempo en el colegio, sobre todo en los recreos, para que se pudiera quedar en la biblioteca si querían. En una de sus huidas tras una discusión con su pareja salió de clase y el tutor preguntó a la pareja dónde estaba y fue a hablar con él. Un tercer gesto por parte del tutor fue el de regalarle un libro, no uno cualquiera, el preferido del profesor: la metamorfosis de Kafka. Lo leyó.

Para concluir, destacar una frase que aparece en el libro de Recalcati: “es necesario, antes de nada, devolver su justa dignidad a la figura de lo imposible”.5

andres_ripalda@hotmail.com

 

Notas:

  1. Nuñez, V., “Agentes de la educación. Vaciar para inventar”. Revista L´Interrogant 14.  

  2. Recalcati, M., “La escuela-narciso”, La hora de clase. Por una erótica de la enseñanza. Anagrama, Barcelona, 2016, p. 34.

  3. Ibid., p. 34.

  4. Tizio, H., “Síntomas actuales en la educación de los niños y adolescentes”. Periódicos de Psicología, 2007.

  5. Recalcati, M., “La escuela-narciso”. Op. cit., p. 26.

 

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