Un apunte sobre Lucian Freud
“Voy a la National Gallery como el que va al médico a pedir ayuda.”1
La cita con la que introduzco esta aportación nos orienta sobre la relación de Lucian Freud con el arte, al que se consagró desde su juventud hasta sus últimos días.
Es el pintor de los cuerpos desnudos, de los rostros, de sus autorretratos y de los objetos que rodean a estos cuerpos y a estos rostros.
La forma que tanto Sigmund Freud como Jacques Lacan tienen de introducir el cuerpo es a través de la imagen del cuerpo, con la noción freudiana del narcisismo y con la aportación lacaniana sobre la constitución subjetiva en el estadio del espejo. Incluso cuando Lacan avanza en su topología del nudo borromeo, el cuerpo viene de la mano de la imagen, así lo dice en La Tercera: “El cuerpo se introduce en la economía del goce por la imagen del cuerpo […] La relación del hombre con su cuerpo es imaginaria.”2
Encontramos en la obra de Lucian Freud una diversidad de cuerpos desnudos y de rostros, en escenarios metafóricos en los que están también representados objetos, que ponen en relación una homología entre los objetos y la imagen del cuerpo, en una perspectiva que hace equivaler el fondo y el primer plano. Encontramos en la introducción del texto sobre el estadio del espejo la siguiente indicación: “Este acto [de inteligencia] rebota en el niño en una serie de gestos en los que experimenta lúdicamente la relación de los movimientos asumidos de su imagen con su medio reflejado […] o sea con su propio cuerpo y con las personas, incluso con los objetos que se encuentran junto a él”.3
En la obra de Lucian Freud participan las personas más allegadas a él, sus esposas, sus hijos, sus amantes, sus amigos, su madre; evocando una atmósfera de intimidad, incluso de complicidad, en los que los modelos no posan, conversan con el pintor hasta encontrar la postura en la que quieren ser pintados: acurrucados, extendidos, reflexivos, incluso dormidos, frecuentemente en el estudio, en la casa del pintor, con su mobiliario habitual.
El cuadro Habitación de hotel (1954), introdujo un giro en su forma de pintar. En este cuadro, están en escena su esposa y él mismo, en ella impacta la tristeza de la mirada de ambos, cuadro que recibió duras críticas. Lucian Freud declaró un tiempo después que este había sido: “El último cuadro en el que estuve sentado, cuando me puse de pie, ya no volví a sentarme nunca”,4 como podemos constatar en sus autorretratos, especialmente en Pintor trabajando, reflejo (1992), en el que el pintor de 70 años se pinta desnudo con zapatos, con una paleta de colores y una espátula, como una imagen reflejada en un espejo, detrás posiblemente un diván.
Se podría decir que toma el pincel de otra manera. Este mismo año, en el número de julio de 1954 de la revista Encounter, escribe: “No hay momentos de felicidad total en la creación de una obra de arte. Se siente la promesa en el acto de creación, pero desaparece antes de acabar la obra. Es cuando el pintor se da cuenta de que lo que está pintando no es más que un cuadro. Hasta ese momento, casi ha osado esperar que el cuadro podría surgir de lo real. Sin esto, sería posible pintar el cuadro perfecto después de lo cual el pintor podría dejar de trabajar. Es su gran insuficiencia lo que le empuja a continuar. El proceso de creación es necesario para el pintor, más que el cuadro. En efecto, este proceso crea un hábito.”5
Podemos entender esta “gran insuficiencia” como lo que puede hacer de causa del deseo a un ser hablante, es decir, la producción continua de un vacío que ningún objeto puede colmar.
Retomo las palabras de Jacques Lacan en el seminario El sinthome: “La libido no puede más que participar del agujero, lo mismo que otras formas con las que se presentan el cuerpo y lo real. De este modo intento alcanzar la función del arte […] está implicado en lo que se deja en blanco como cuarto término […] el arte puede incluso alcanzar el síntoma.”6
Seguimos dejándonos enseñar por la función del arte y por los artistas.
Notas:
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Herrmann, D. F., & Alarcó, P. (Comisarios), Lucian Freud. Nuevas perspectivas. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid, 2023, p. 13. ↑
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Lacan, J., “La Tercera”, Intervenciones y textos 2. Manantial, Buenos Aires, 1993, p. 91. ↑
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Lacan, J., “El estadio del espejo como formador de la función del yo [je] tal como se nos revela en la experiencia analítica”. Obras escogidas. RBA, Barcelona, 2006, p. 86. ↑
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Hughes, R., Lucian Freud. Thames & Hudson, Paris, 2002. Catálogo de la exposición organizada por el British Council en diciembre de 1987. Traducción propia. ↑
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Ibid. ↑
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Lacan, J., El Seminario, libro 23, El sinthome (texto establecido por Jacques-Alain Miller). Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 41. ↑
