Extrañeza y rechazo del cuerpo
Un cuerpo es una cosa extraña en la que no se piensa demasiado cuando calla y que angustia cuando habla. La analizante quedó impactada en el instante en que pudo ver que su historia era la historia de su cuerpo, de sus enfermedades y problemas corporales. Una memoria impactada y construida alrededor de un cuerpo embrollado.
El tiempo de comprender incluyó una investigación en relación a diversas formas de entender el cuerpo que culminó con la escritura de un libro: El cuerpo, extraño. Dos formas de entender el cuerpo: medicina y psicoanálisis1. Revisitar ese trabajo me reafirma en los postulados entonces planteados y en la necesidad de seguir indagando en esta cuestión crucial e inagotable.
Hay diferentes modos de entender y abordar qué es un cuerpo y encontramos que en todas ellas hay algo que queda sustraído: la condición hablante y gozante del ser humano. Esta condición es un obstáculo para la deseada armonía corporal, esa que hoy en día se busca desesperadamente a través de una supuesta adoración del cuerpo. Un cuerpo adorado que es, en realidad, la contracara del rechazo del cuerpo y su fragilidad, de su extrañeza. Un rechazo que no es nuevo. Desde la filosofía antigua, podemos rastrear una extrema desvalorización del cuerpo considerado un estorbo, una servidumbre inaceptable para el alma. Epicteto lo consideraba un saco que cada día atiborraba y luego vaciaba. Situación que le hacía exclamar: “¿Qué podría ser más fastidioso?2
El cuerpo adorado de nuestra época es otra versión de este rechazo, vivido no como obstáculo al alma o al pensamiento, sino como respuesta a la imposibilidad de soportar lo que implica vivir humanamente. Un vivir que no es ajeno al deseo y la castración. Se busca la salvación por el cuerpo en un esfuerzo agotador por eliminar toda falta y división, toda pérdida. Es un modo de rechazo del cuerpo vivo, que goza, se deteriora, enferma, envejece y muere. La tecnociencia, en su alianza con el capitalismo, ofrece una versión de este rechazo a través de diferentes propuestas que prometen la superación de un cuerpo considerado obsoleto. La negación de lo imposible y el misterio empuja a científicos, transhumanistas, cyborgs y otros, a desarrollar teorías y tecnologías que permitan abandonar esa carne atravesada por el lenguaje, en un intento de abolir el cuerpo, de superarlo y borrarlo.
Encontramos una versión actual de lo que Epicteto plantea, en la propuesta del cyborg Kevin Warwick que considera que el cuerpo es un estorbo para el cerebro. Sus críticas se centran en el lenguaje humano al que considera arcaico, ambiguo, impreciso y demasiado lento ya que su ideal es la comunicación directa cerebro a cerebro. Eliminar cualquier obstáculo, incluido el propio lenguaje es un modo de borrar toda imposibilidad hasta tal punto que el científico M. Kaku3 llega a afirmar: “lo imposible es relativo”.
El psicoanálisis aborda el cuerpo desde otra perspectiva que permite ubicar los malestares contemporáneos de un modo diferente. El cuerpo es para Freud: “sexuado, pulsional y por tanto fragmentado en zonas erógenas, marcado por su historia, un cuerpo que habla y se satisface a través de sus síntomas, que es fuente de sufrimiento, placer, un cuerpo mortal”4. Es un cuerpo enfermo de verdad porque la palabra lo enreda, tal y como afirma Miller en Biología lacaniana5. Es, para Lacan, algo hecho para gozar de sí mismo. Un cuerpo imaginario, simbólico y real, sustancia gozante marcada por la lengua. Un tener que no siempre se logra, que ha de construirse. Un lugar enigmático para el sujeto.
Un cuerpo que no es el organismo y que en ese estar embrollado con las palabras, no es tampoco ajeno a los discursos que lo marcan.
Teniendo presentes todas estas cuestiones, deseo rescatar una expresión que encontré en Judith Butler: “estilos de la carne”6. Para Butler, esta expresión nombra un cuerpo con historia y género, un estilo corporal tanto intencional como performativo que implica una construcción de significado. Desde mi perspectiva, “estilos de carne” podría ser un modo útil para referirse a esa compleja interacción de factores que nos permite tener o no un cuerpo atravesado por el lenguaje, siempre extraño, siempre singular.
Notas:
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Irizar, L., El cuerpo, extraño. Dos formas de entender el cuerpo: medicina y psicoanálisis. Ediciones Beta, Bilbao, 2014. ↑
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Ibid., p. 15. ↑
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Ibid., p. 53. ↑
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Ibid., p. 76. ↑
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Miller, J. A., Biología lacaniana, Colección Diva, Buenos Aires, 2002. ↑
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Butler, J., El género en disputa, Espasa, Barcelona, 2026. ↑
